HabilitArte

Pukará del cerro La Compañía: Fuente Wikipedia

HabilitArte: Rancagua y Valpoesía en hermandad poética

Desde Valpoesía celebramos  HabilitArte, una agrupación cultural en Rancagua que abre caminos para la literatura y las artes en la región. Su espíritu comunitario y colaborativo enlaza la creación artística con la memoria histórica, recordándonos que la poesía no solo se escribe: también se habita y se defiende.

Por ello, esta imagen del Pucará del cerro Grande de La Compañía, fortaleza promaucae luego utilizada por los incas y hoy monumento histórico nacional, encabeza la presentación de HabilitArte. El pucará es símbolo de resistencia y continuidad cultural, un eco de las voces que se alzan frente a la conquista y que hoy dialogan con la creación poética.

La hermandad entre Rancagua y Valparaíso se expresa en este gesto: unir territorios a través de la palabra, la memoria y el arte. HabilitArte y Valpoesía se reconocen como parte de una misma corriente que busca mantener viva la cultura, tender puentes entre comunidades y afirmar que la poesía es patrimonio compartido, latido común y fuerza transformadora.

 
Entrevista al grupo Habilitarte en canal regional Sextavisión.
Ciclo de conferencias dictadas por Habilitarte en la Biblioteca de la Universidad de O'Higgins.

HabilitArte

Una nueva agrupación cultural para la región, realizando acciones concretas.

HabilitArte es una agrupación cultural nacida el año 2026, en la ciudad de Rancagua con el propósito de fomentar, difundir y acercar la literatura y las artes a la comunidad.

Este proyecto surge espontáneamente, a partir de los Talleres Literarios de la Casa de la Cultura, al reunir diversas personas con intereses similares y principalmente, la inquietud y el deseo compartido de dar continuidad a espacios de creación y encuentro literario.

Desde entonces, hemos crecido como una comunidad abierta, gratuita y colaborativa, donde escritores, poetas, lectores y amantes de las artes encuentran un lugar para crear, aprender, difundir, compartir y desarrollar su sensibilidad artística.

Las acciones que HabilitArte realiza, se expresan a través de talleres, intervenciones culturales, encuentros literarios y diversas actividades comunitarias, buscando despertar el interés por las letras, promover la creación artística y construir redes de apoyo entre quienes aún creen en el poder transformador de la cultura.

Estamos convencidos de que la cultura no puede permanecer encerrada entre cuatro paredes: debe salir al encuentro de las personas, crear, sentir, dialogar y latir junto a la sociedad.

Ese es el espíritu que inspira a HabilitArte: conectar a las personas a través del arte y fortalecer los vínculos que hacen de la cultura un patrimonio vivo, cercano y compartido.

Reunión de Habilitarte en el Café Literario "Al lado del museo".
Actividad de Las Hormiguitas Lectoras y grupo literario Habilitarte.

Dos voces que dialogan: Sofía Avaca de la Paz y Nicolás Burón.

Desde Valpoesía celebramos la colaboración de dos poetas que, con estilos distintos, se suman al espíritu de HabilitArte en Rancagua y fortalecen la hermandad cultural con Valparaíso.

Ambas voces, distintas y complementarias, se encuentran en este proyecto cultural como testimonio de que la poesía es un puente: une generaciones, territorios y sensibilidades. Desde Rancagua hasta Valparaíso, la palabra se expande y se comparte, reafirmando que la cultura es un patrimonio vivo y que la poesía sigue siendo el lenguaje que nos hermana.

Sofía Avaca de la Paz (1999) nos recuerda, en su poema Paciencia, que lo único verdaderamente propio es el amor y la paciencia: fuerzas invisibles que acompañan el nacimiento y la muerte, y que sostienen la vida en su tránsito. Su voz joven y reflexiva abre un espacio íntimo donde la poesía se convierte en acto de espera y de pertenencia.

Paciencia

Sofía Avaca de la Paz (1999)

Nada es totalmente mío

el cuerpo que tengo hoy

no será el mismo mañana

mis planes

mi casa

mis pensamientos

pueden cambiar

lo único que me pertenece

es mi amor y mi paciencia

con la cual esperé mi nacimiento

con la cual espero mi muerte

 

Nicolás Burón (1985), en Parafina, nos conduce hacia lo cotidiano y lo colectivo: el calor que llega a los hogares, las historias que se encienden en torno a la energía y la necesidad. Su mirada convierte lo técnico y lo material en relato humano, donde la poesía se enlaza con la vida diaria, con las penas y las alegrías que habitan cada casa.

Parafina

Nicolás Burón (1985)

En atención a la necesidad y urgencia,

hablemos de cosas primordiales,

Nadie habla de dónde viene la parafina,

y las historias que hay tras un momento de calor,

Desde la refinería, un camión trotamundos

transporta nueve mil litros,

suficiente para que en un mes cuatrocientos cincuenta hogares

tengan un momento de tranquilidad.

Durante 30 minutos se llenan los estanques.

Antes de eso, se debe verificar que todo esté bien.

Con un par de instrumentos,

se verifica que no haya entrado agua u humedad;

luego, una manguera conecta al estanque,

que alimenta al oleoducto.

Nadie puede fumar o vapear mientras tanto.

Una vez hecho todo, se despacha todo lo necesario.

En cuatrocientas cincuenta historias,

el calor que alimenta a los hogares,

acompaña historias de dolor y pena,

alegrías, amores pasajeros, dudas existenciales,

pichangas, onces y noches de pasión.

No hacerlo, sería señal de egoísmo.

Hoy y mañana habrá que pensarlo.

© 2026 Nicolás Burón

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