Carmina Burana: la ópera rock del siglo XIII
Antes del rock, antes del punk, ya existía la distorsión. Se llamaba goliardo. Si existiera una máquina del tiempo y lleváramos a un fanático de Pink Floyd o Led Zeppelin al siglo XIII, se sentiría extrañamente en casa escuchando el Carmina Burana. No por el latín macarrónico o el alemán antiguo. Por el espíritu: disoluto, insurrecto, nada que ver con el canto gregoriano solemne. Es ruido sagrado hecho poesía callejera. Es un concierto en una taberna antes de que existieran...






