María Soledad Murúa

SINFONÍA DE SUEÑO Y MUERTE

Sinfonía de sueño y muerte un poemario dedicado Jorge Peña Hen

Jorge Washington Peña Hen nació en Santiago de Chile el 16 de enero de 1928 en la ciudad de La Serena. En su calidad de músico, compositor y gestor cultural chileno, se le atribuye su calidad de haber sido fundador de la primera orquesta sinfónica infantil de Latinoamérica.

Su primera pieza musical la compuso a los catorce años y a los 19 años de edad, en la Universidad de Chile fundó, junto a Gustavo Becerra, Alfonso Castagnetto y Sergio Canut de Bon, la revista universitaria de difusión cultural Psalterium. En el conservatorio Nacional estudió composición y dirección orquestal en Santiago.

Fue precursor de la creación del Conservatorio regional de La Serena en 1956 y de la Orquesta filarmónica de La Serena el año 1959. Notable difusor de la música, otorgando a la ciudad de La Serena el grado de ser centro musical y cultural de la época. Por lo anterior, fue gestor de conciertos en teatros, colegios y al aire libre, festivales de coros, giras musicales, encuentros musicales latinoamericanos, y los «Retablos de Navidad» que espectáculos multitudinarios en que participaba toda la ciudad. También participó del desarrollo del Cuerpo de Danza y del Departamento de Artes Escénicas del conservatorio regional.

Un logro importante se escribe en el año 1964 con la creación de la primera orquesta sinfónica infantil de Chile y Latinoamérica. También organizó los primeros conjuntos instrumentales de niños hasta fundar la Escuela Experimental de Música de La Serena, de carácter estatal y gratuita. Ese proyecto, que fue rubricado por un decreto ministerial especial en 1965, permitió integrar la enseñanza y práctica colectiva de la música al plan curricular nacional desde el cuarto año básico hasta concluir el liceo.

Escribió: “Todos los niños tienen capacidades y talentos, solo hay que entregarles las herramientas para desarrollarlas”.

Su obra como compositor comenzó desde muy joven. A los 21 años ganó el Premio Caupolicán por la música de la película chilena Río Abajo.

Compuso concierto para piano y orquesta, Cuarteto (premiado), Suite de Cuerdas, múltiples adaptaciones y arreglos de grandes compositores, para los niños, música sinfónica, coral, incidental, para piano, para Retablos de Navidad, la ópera infantil La Cenicienta, seleccionada mundialmente y puesta en escena por Fondazione Teatro La Fenice de Venecia en 2005

Compuso: Chanson d’automme, para coro y orquesta y Concierto para piano y orquesta en do menor, ambas piezas a la edad de 16 años.

Andante y allegro para violín y orquesta de niños, Concertino para piano y orquesta de niños, la ópera infantil La Cenicienta, Cuarteto de cuerdas, Quinteto para cuerdas, dos piezas para Quinteto de vientos, Sonata para violín y piano, Tonada para orquesta, música para ballet La coronación, ciclo de canciones para barítono y orquesta, Crepúsculo de Montepatria, música incidental para las películas: Río Abajo, Tierra Fecunda y El Salitre, música para ocho Retablos de Navidad.

Realizó innumerables orquestaciones y adaptaciones de obras para sus niños músicos siendo una de las más célebres y emblemáticas “La Juguetería” de Próspero Bisquertt.

Sin embargo, este ilustre músico encontraría la muerte a consecuencias del golpe de estado militar en septiembre de 1973, detenido, encarcelado e incomunicado tras ser acusado de internar armas en los estuches de los violines de los niños y realizar instrucción paramilitar, denunciado por personas que trabajaron con él.

Aún con días de incomunicación, compuso una melodía en un pequeño trozo de papel, que escribió con palos de fósforo quemados. Luego pudo entregar a su madre lo escrito con su música, para ser reparada y permitirle continuar escribiendo con ella una vez en libertad. Pero su batuta ya no dirigiría más a sus jóvenes ejecutantes músicos. Conducido por la denominada Caravana de la Muerte, a la edad de 45 años y sin tener cargo alguno en su contra, fue ejecutado el 17 de octubre.

Aquellos fósforos quemados dejarían una huella imborrable en ese pequeño papel, símbolo y fuerza para su Plan Docente Musical, que dio origen a las Orquestas Infantiles y Juveniles en Chile y América Latina, está inscrito en la Unicef, como Plan para la Erradicación de la Pobreza.

Año 2022

La poeta María Soledad Murúa recoge este conmovedor relato de una vida de bien y de cómo una temprana muerte, eleva al músico a lo más alto del pináculo de las artes.

After Poetry Editorial, lleva al papel un libro lleno de los sentimientos elementales que mueve al ser humano en su devenir existencial.

Ella escribe:

«Cada ser Humano desde que nace hasta que muere, va con sus acciones y experiencia de vida sumando notas musicales a la que será, al final de sus días, la gran sinfonía sonora existencial de su sueño-vida y muerte. Si está en nuestras manos escribir estas notas debemos intentar llenar nuestra partitura con notas que regalen belleza y amor a las personas y al mundo».

 

El libro poemario que Murúa no entrega, es precisamente aquello, su arte literario nos permite ver el reflejo del músico mártir como un espejo en cual la poeta se enfrentó y conmovió. Aquellos humildes palos de fósforo quemados extendieron sus notas desde un papel tortuoso, al filo de la muerte, hacia el concierto del tiempo y desde allí a un poemario pleno de versos e imágenes como poesías ilustradas nacidas del artista Lucot. 

Todo es un regalo de belleza y amor a las personas del mundo.

 

Lucot (Luis Contreras Trujillo). Es licenciado en Artes Plásticas de la Universidad de La Serena, artista que ilustró la edición.