TESTIMONIO, MEMORIA Y HUELLA

Sábado, 31 de julio de 2021 – 01:08 p. m. recibo un correo electrónico: «De parte de Ahmad Yacoub… un abrazo hermano» y le respondo: «GRACIAS querido amigo Ahmad. Son dos magníficos poemas, se publicarán con tu reseña y fotografía. Va mi abrazo grande». Theodoro

Unos días después, debo escribir a mis hermanas y hermanos poetas: «Domingo 8 de agosto 2021, nuestro querido amigo, hermano y compatriota, murió muy joven, estuvimos conversando recién ante noche… La idea era ir un grupo a leer con él en Palestina.

Publicamos y dedicamos esta edición de 101 POETAS POR PALESTINA en su nombre, vida y obra. (…) su familia, estaba en Ramalah. Mi abrazo y tristeza inevitable».

Theodoro Elssaca
Poeta y Editor literario de Valpoesía


Enlace programa completo Recital Poético: La fragancia de la olivas, Asociación Palestina cuatoriana:https://www.facebook.com/watch/live/?v=262290868556189&ref=watch_permalink

III. El sueño

Retorna el sueño azul
como un mar que ha perdido la razón.
El suelo patrio enciende sus gemidos
igual que las candelas.
El sueño, orante, se arrodilla
a la sombra de la misa de la primera pregunta.
La patria se levanta como una dama del lugar.
Haifa: rocío de nuestros yoes,
madre virtuosa que arregla nuestros lechos,
nos calza cada paso
y, como el juez más estricto,
golpea la brújula.
Las antiguas heridas bostezan,
remueven el árbol de la razón,
preguntan por la tela que envuelve las nubes,
por el cristal del alfabeto,
por el clamor de las palomas frente a la lluvia.
Hacia su insomnio va la historia,
respirando una y otra vez
desde el fondo de las antiguas cestas.
¡Sísifo, lanza tu roca
por los antiguos valles de la futilidad!
Los días incendian nuestros harapos,
maceran el verde llanto
cantan un ritmo roto.
Aquí se elevó el carisma de las estaciones.
Aquí se vistieron los ojos de los colores.
Aquí se estremeció el enigma de todos los alfabetos.
Aquí se alzó Anata y su seducción
ruborizando a la luna.
Aquí se enfría el tiempo.
Aquí se calienta.
Aquí cumple su circulación.
Aquí se tranquiliza.
Aquí recupera su eco.
Y aquí empieza a llenarse
de azul el mar.
Y yo digo:
«cada vez que gire mi patria sobre sí misma
será la tierra,
cada vez que gire mi patria sobre sí misma
será la historia».
(Del libro Quédate en las cadenas de la patria). Para un mártir
No. No. No porque hayas declinado
tu sonrisa bautizada de luz se mustió.
Una bandada de gaviotas
levanta tu rostro delicadamente
aupándonos
en la procesión matrimonial de la ceniza.
No. No porque hayas amanecido
los girasoles se han inclinado.
Los corceles levantan tu cuerpo
de diamante y resplandor
y te difunden en cinco direcciones.
Humo y relincho.
Luego se hacen ascuas.
No. No porque tú te hayas apagado
se ha extinguido el fuego de tu revolución.
Caravana de ninfas
cuyos hermosos ojos negros
abrazan la revolución con sus pestañas
y se llevan salumbre
relámpagos y rocío.
Nosotros, los discípulos exiliados,
no tenemos marmita que hierva.
No hay hollín con qué manchar
nuestras trigueñas caras.
Nosotros, los auténticos ajenos,
en nuestros cuerpos
no tenemos vestiduras para desgarrar
ni cabellos para mesar en este cruel otoño
conquistado por los expertos en apagar pupilas.
Emerges,
emerges en el reino del relincho y de la luz,
icono de la broza en el cuello
de los muchachos de la patria.
Emerges, ave fénix, y aconteces.
¿Cuántas veces se esparcen, al romperse,
los espejos del alma?
¿Cuántas veces tragamos las ascuas?
¿Por qué morimos?
¿Los que vienen del útero de la luz
van al reino de la luz?
Emerges.
Tu trono envuelto
por el tejido sagrado del viento.
Aquellos que empañaron un sueño
te saben de memoria:
crisantemo único en una tierra devastada,
mariposa de sueño en una civilización
desnuda de todo menos de muerte.
Te guardan los que tu sangre han guardado,
y escriben: «fue» es un verbo de muerte,
«eres» es un artículo de vida.
(Del libro Elogio del alcanfor)

Para un mártir

No. No. No porque hayas declinado
tu sonrisa bautizada de luz se mustió.
Una bandada de gaviotas
levanta tu rostro delicadamente
aupándonos
en la procesión matrimonial de la ceniza.
No. No porque hayas amanecido
los girasoles se han inclinado.
Los corceles levantan tu cuerpo
de diamante y resplandor
y te difunden en cinco direcciones.
Humo y relincho.
Luego se hacen ascuas.
No. No porque tú te hayas apagado
se ha extinguido el fuego de tu revolución.
Caravana de ninfas
cuyos hermosos ojos negros
abrazan la revolución con sus pestañas
y se llevan salumbre
relámpagos y rocío.
Nosotros, los discípulos exiliados,
no tenemos marmita que hierva.
No hay hollín con qué manchar
nuestras trigueñas caras.
Nosotros, los auténticos ajenos,
en nuestros cuerpos
no tenemos vestiduras para desgarrar
ni cabellos para mesar en este cruel otoño
conquistado por los expertos en apagar pupilas.
Emerges,
emerges en el reino del relincho y de la luz,
icono de la broza en el cuello
de los muchachos de la patria.
Emerges, ave fénix, y aconteces.
¿Cuántas veces se esparcen, al romperse,
los espejos del alma?
¿Cuántas veces tragamos las ascuas?
¿Por qué morimos?
¿Los que vienen del útero de la luz
van al reino de la luz?
Emerges.
Tu trono envuelto
por el tejido sagrado del viento.
Aquellos que empañaron un sueño
te saben de memoria:
crisantemo único en una tierra devastada,
mariposa de sueño en una civilización
desnuda de todo menos de muerte.
Te guardan los que tu sangre han guardado,
y escriben: «fue» es un verbo de muerte,
«eres» es un artículo de vida.
(Del libro Elogio del alcanfor)


AHMAD YACOUB
(1958-2021)

ELEGÍA POR PALESTINA

Te llaman la invadida
Esos que nada aprendieron
Cuando en hornos
Del vil führer
Fueron exterminados
Ocupada
Dividida
Encerrada en un gueto
Circundado
por un muro
De la vergüenza
Aherrojada estás
En postrera franja
Del Mediterráneo
Enarbolas aun
Obstinadas banderas
Entre olivos calcinados
Por lanzallamas
Trepas sobre escombros
Ruinas sólo quedan
De tu atávico hogar familiar
Derribado
Por las retroexcavadoras
Del usurpador
Ese que infecta
Con bloques de colonias
Y cemento
Los valles bíblicos
Por donde anduvo
Un tal Jesús.

Daniel Grez Bachur

NOTICIAS DEL MUNDO
En el periódico noticas sobre: Suicidio de un diablo.

Escape de un cadáver desde la morgue.

Una momia se despierta asustada y corre desnuda.
Una planta de papa viola a una palmera.
Declarar que el ciprés pertenece a seres con necesidades especiales. Una banda de cerdos ocupa un matadero.
La muerte del último poeta en esta tierra. Un elefante roba un museo. Un dinosaurio carga un Cinturón Bomba
y amenaza con explotar el centro comercial.
Un intento de envenenar el agua potable en el planeta Marte.
Somalia gana la copa del mundo.
Encontrar el zapato de Cenicienta en una tienda de ropa usada.
Echar un vistazo de despedida a un perro vagabundo.
El resultado del análisis de ADN confirma que Lenin era capitalista. Detener a un ángel orinando en la calle principal.
Un cometa bombardea un campamento de refugiados.
Izar la bandera de los piratas en la oficina de las naciones unidas. Un cantante popular ataca al público con una plancha.
La decisión de cambiar en las salas vip la alfombra roja por negro. Un viejo guerrero roba la estatua del soldado desconocido.
Detener a un vendedor de peces
que vende carne de dinosauro.
Fabricar un carro que camine con el orín humano.
Adonis gana el Nobel.
Un vendedor de peces se nomina a la presidencia.
Apertura de baños públicos en los países árabes.
Pintar los cañones de color rosado.
Un aeropuerto militar se convierte en centro de diversión.
El palacio del tirano se convierte en zoológico.


PAÍSES QUE TIENEN DIOSES MÁS QUE PUEBLOS

¿De qué país eres?
Soy de los países que tienen dioses más que pueblos.
De los países donde la gente tiene miedo de abrir sus ventanas.
De países cuyos cementerios no tienen flores.
De países donde la muerte ataca de arriba y abajo.
Países que acumulan armas para matar a sus ciudadanos.
Países que no conocen la frase: “hacer fila”
Países donde las nubes pasan por casualidad por sus cielos.
Países cuyos perros son cojos
porque los niños enojados les tiran piedras.
Países donde el color del cielo es amarillo
Países que no conocen el mar.
Países que abandonaron su cielo.
Países cuyas estatuas se convierten en espías.
Soy del oriente ¡Señor!
Donde ningún sol se atreve a salir.

Fakhri Ratrout

¿QUÉ FLORES HABRÁ PARA LAS ABEJAS?

Mientras la sangre de los niños
corre sobre Palestina y Siria
nosotros andamos
como espectros polvorientos en las ciudades
viviendo a toda prisa, pero sin memoria.
El amanecer olvidará su hora,
no quedarán flores para las abejas,
todos olvidaremos a Dios
y él tampoco recordará nuestros nombres,
así que nadie podrá reconocernos;
quedarán nuestras manos
desiertas de flores y espigas,
el aire sin voces ni cantos,
ni alas, ni zumbidos de abejas.
Estaremos moralmente obligados
a sacarnos los ojos,
y quitar de las pupilas tanto horror
no será posible.
Habrán de ser eternas la culpa y la vergüenza.

Iliana Marún



REFLEXIÓN DESDE LAS PIEDRAS CALCINADAS

Cierra los ojos.
Tal vez por un momento la vida no importe,
los años no importen ni sus raras consecuencias.

Monique Facuseh

Te miro a los ojos y respiro tu canto,
el canto de los seres humanos
paridos desde la arena,
el propio polvo que los eleva sobre las dunas,
las calles de piedras,
las fachadas y los muros.

Me pregunto qué sol de los desvelos
puso a los seres humanos a dividirse por
el color de sus ojos,
el acento de sus voces,
aquellas plegarias que le cantan al mismo
atardecer que enarbola ilusiones en el aire.

¿Qué tanto hay de todos nosotros en cada
uno de los individuos que pueblan la tierra?

¿Qué tanto hay del espíritu de los seres
que elevan nuestra raza en quienes accionan
los cañones del otro lado de la frontera?

Dime si recogeremos los frutos sembrados
por los ancestros
en la punta de nuestra lengua.

Dime si habremos de estrechar la sangre
y las manos volarán
de nuestros cuerpos
en una sola explosión que nos hermane,
polvo de todas las constelaciones.

La sangre es el hilo que nace en la boca
al inicio de la tarde frente a cualquier mar,
cualquier poeta
o cualquier niño que llore
lo que no crece en el territorio de sus palmas.

Eduardo Bechara Navratilova

PAN NUESTRO

Por este cuenco de cenizas
han pasado las bombas proyectadas
del gesto
racial
incesante de la ira.

Quedará inscrito en este poema
que las fronteras sangran en nombre de Dios,
que decir Palestina es un anatema
ante la sombra de la ignominia.

No ha sido suficiente testimonio
la miseria en la cara de los niños,
las calles devastadas por la muerte,
el rostro horrorizado de la madre.

Esta ficción, corroída de mentiras
subordinada al poder de la locura
manipula el dolor -nunca la voz-
la farsa de la tierra prometida.

Cada piedra del mar muerto, grita
fincadas las raíces del poema:
la luz de la humanidad entera
al saber que el “pan nuestro” se cocina
con el fuego del amor
NO con el de la avaricia.

Elizabeth Cazessus