Huésped del aire, visiones desde la pandemia de Theodoro Elssaca.

Un libro escrito en prosa poética. Theodoro Elssaca un poeta-cronista

Impactado y recluido en su estudio, Thedoro Elssaca el poeta-escritor, testimonió los acontecimientos que sucedían a su alrededor, tornándose en una especie de cronista-poeta. Recogió el acontecer en su libro «Huésped del aire, visiones desde la pandemia», esta temible realidad, todo un referente literario y documental, que Elssaca describe en pasajes de narrativa y poesía, constatando que algunos de sus amigos han muerto víctimas del COVID 19 u otras causas. Partieron sin tener la posibilidad de despedirlos a causa del «rigor sanitario». El poeta les rinde homenaje y honra como merecen sus hermanos artistas; registra sus nombres a medida que redacta los pasajes y reflexiona sobre la fragilidad de la vida. También sabe que es un libro abierto y contingente, sus páginas ya ha salido de las prensas de la imprenta cuando ya otros nombres no pueden ser incluidos esta vez.
Elssaca nos invita a reflexionar sobre la simpleza de un abrazo, mirar al otro sin un barbijo, cosas fundamentales, necesarias y sencillas; gestos habituales a los cuales no dábamos mayor valor, ahora son un símbolo de libertad. «Huésped del aire» es ahora un referente y ha tenido gran acogida entre sus lectores y autores citados a continuación:


Visiones pandémicas de Elssaca
Las Últimas Noticias
Jueves 6 de mayo de 2021

El mundo editorial nos trae sorpresas. Tal es el caso del nuevo libro del prolífico escritor chileno Theodoro Elssaca: Huésped del aire – Visiones desde la pandemia, publicado por HB Editores. Aquí Elssaca nos ofrece su visión nada esperanzadora y harto febril del mundo que poblamos estos días convulsos. En su último capítulo “Rastros y rostros de las pandemias”, compuesto por trece notables episodios, nos muestra la luz al final del túnel y nos convoca a ser parte del “Salto cuántico”. Cautiva la prosa amena y bien escrita del poeta, narrador, ensayista, fotógrafo y osado aventurero amazónico (expedición que organizó desde Madrid en 1987, plasmada en su libro «El espejo humeante – Amazonas», publicado por la Fundación IberoAmericana en 2005, con profusión de valiosos petroglifos precolombinos rescatados en su periplo y que cuenta con gran prólogo de Gastón Soublette). https://www.elssaca.cl/libros-el-espejo-humeante.php
Elssaca nos lleva a un recorrido que va desde lo elegíaco hasta los obituarios, rindiendo sentidos y afectuosos homenajes a autores y otros artistas que han caído, casi inadvertidamente, bajo la guadaña de este tiempo adverso. No en vano el autor dedica este libro “…a todos los amigos, autores y lectores que se va llevando la pandemia, arrebatados sin la posibilidad de la despedida, el abrazo necesario, la mirada presente”.
En fin, es un libro donde desfilan reseñas con historias desconocidas, poemas y recuerdos, como láminas en que se intuye a Theodoro Elssaca, hombro con hombro, junto a las fenecidas figuras de Chile y el mundo, compartiendo como en unas improbables páginas de vida metafísica, imágenes cinematográficas en una procesión de lugares evocadores, donde el más allá y el más acá entrechocan sus copas de champán. Pletórico de datos y sabrosos detalles biográficos nos eleva y presenta este poderoso libro, que sin duda será un referente.
También estalla la ira de Elssaca, verdadero poeta-profeta, en su reivindicación “murcielaguesca” y hondura ecológica. Cito, por ejemplo: Quizá se pueda recuperar algo / de los bosques amazónicos arrasados / y mitigar la desertificación. / Muchos demostrarían agradecimiento. / Los osos polares estarían muy agradecidos. Y así el libro sigue su inclasificable estilo, con algunos versos acusadores, como “¡Atención marcianos, cuídense, los humanos van en camino!”.
Del terror estas visiones desde la pandemia.

Antonio Gil

Antonio Gil
 Es un escritor chileno, conocido principalmente por sus novelas históricas, académico, publicista y periodista.

HUÉSPED DEL AIRE
de Theodoro Elssaca

La pandemia nos azota. De epidemia a pandemia, cuando el virus viaja entre los continentes, para amenazar con llegar a ser endemia y sindemia.
La pandemia nos somete a cuarentena y el escritor mira desde su ventana, siente el impulso de violar las normas y salir a ese parque que invita a pasear en el naciente otoño de 2020, con un sol suave, calor delicioso sin agobios, una brisa. Pero las hermosas muchachas que trotan libres y alegres, los niños que juegan sin celular en la mano, los hombres jóvenes haciendo sus gimnasias y otros cercamos a los 60 practicando yoga o Tai Chi, todos ellos, todos, han desaparecido, se han evaporado en las instrucciones de una autoridad que a veces cree que estos es una guerra, aunque los generales opinen lo contrario.
El escritor, tentado por el silencio citadino y el vacío de los prados y los escaños, quiere atravesar la legalidad para simplemente sentirse libre y gozar la soledad en el espacio público.
Prima, sin embargo, su sentido de responsabilidad, de padre de familia inevitablemente obligado a dar ejemplo y ser consecuente, consistente, coherente y todas esas exigencias silenciosas de una moral construida en la confrontación de tentaciones y la vivencia de tantos que cayeron y nunca se levantaron.
Entonces…
Entonces nace Huésped del Aire, el libro en el cual Theodoro el escritor rebelde se sube para viajar por el tiempo y los espacios. No sabe si es siempre su memoria o es su deseo, si es lo que aprendió estudiando y escuchando o lo que vivió en encarnaciones intensas en las que no discierne todavía si creer o no. Lo concreto es que comienzan a aparecer en medio de las sombras de un parque, que ve por la ventana, todos los personajes que lo estremecen. Cervantes, Shakespeare, Petrarca, Borges, Lihn, Parra (todos los Parra, por si acaso), Huidobro, Neruda, Barquero, Luis Sepúlveda, Guíñez sin ir más lejos o Gabriela Mistral recuperada por las nuevas generaciones.
Recorre épocas, epidemias y pandemias, pestes que sacudieron a la humanidad y junto a ello en un entretenido relato va tomando de la mano a todos los personajes de su vida, los que conoció y los que murieron sin haberlo visto nacer siquiera, para construir un encadenamiento mágico. Cafés literarios, bares, restoranes, librerías, edificios, monumentos, pero sobre todo miedos que se aplacan con anécdotas sabrosas y entretenidas, donde la ciudad que habitamos es un tejido literario que se articula en torno a la historia viva, narración y sentido.
En esta nueva cuarentena, que quizás no sea la última, nos entrega lo que escribió en el duro período de otoño e invierno de 2020, derramando su cultura amplia, completa y compleja, humanizando héroes y haciendo que los lectores podamos compartir un vaso de vino con quienes ya no están, con quienes aún quieren circular por las calles, como los griegos peripatéticos, por Las Lanzas, de Ñuñoa, y los numerosos cafés, bares y restoranes que están cerrando para siempre por falta de clientes. No solo porque se han muerto tantos escritores, sino porque la enfermedad ha obligado a suspender las tertulias, los abrazos de escritores, amantes y borrachos que ahora se encierran en anaqueles o en el salón de la casa. Elssaca, el escritor, se siente invitado por el aire y nos lleva a pasear con todos ellos, por todas las tierras, al más puro estilo del flâneur baudeleriano, conquistando y reencantando lugares de manera creativa y simbólica, en ciudades como Santiago, México, Madrid, Frankfurt o París, en las que ha trabajado.
El libro es hermoso, fino, culto y fácil de leer. Entretiene, nos hace reír, nos agita la nostalgia, nos desafía, pero sobre todo nos cobija con un abrazo paternal o maternal para pasar la nueva cuarentena pandemial y seguir caminando. Porque cuando pase la cuarentena nos sentiremos tentados para ir a la Plaza Ñuñoa o a las calles del centro de Santiago o a recorrer Madrid y Barcelona, avanzar por París y con este libro como guía turística, visitaremos librerías, bibliotecas, poetas, artistas y parques que nuevamente se llenarán de muchachas y muchachos haciendo deporte y personas mayores descubriendo el Yoga o el Tai Chi, hombres leyendo y niños y niñas corriendo detrás de una pelota.
Los prologuistas, Graciela Bucci y Fernando Lolas, escriben con placer y afecto, analizando el libro de un modo inteligente. Ellos nos ayudan a sacar partido de una obra que quedará para siempre en los anales y será recurso habitual para pasar encierros de este tipo u otro, sobre todo esos silencios prolongados de las soledades de amor.
En la portada aparece un médico, vestido a la usanza de la Edad Media cuando azotaban las pestes. Hoy se visten de astronautas.
Es una señal: si vamos a protegernos, que no sea soñando con ir al espacio exterior, sino enraizándonos en un mundo tan hermoso y que nos necesita.

Jaime Hales
Santiago, abril de 2021


Jaime Hales Dib , es un tabogado y escritor chileno.

THEODORO ELSSACA, UNA VOZ NECESARIA

Pocas veces tengo la ocasión de recibir y valorar un buen libro, por ese motivo acogí con entusiasmo la idea de hacerlo con la voz profunda y potente de HUÉSPED DEL AIRE, de Theodoro Elssaca.
La principal característica de HUÉSPED DEL AIRE, al menos para mí, es la riqueza metafórica que a través de cada página deja ver la imagen de una voz reflexiva, una voz potente, una voz necesaria. Theodoro nos conduce con un lenguaje elevado por un camino paisajístico que se aleja de la llaneza literaria actual, donde todo es casi predecible.
Theodoro nos ofrece algo más que un libro con su visión de la pandemia, con sus reflexiones sobre la vida y la muerte en pandemia. Ya que al mismo tiempo nos ofrece un portal que entronca con el romanticismo y su desesperación de la vida, un portal necesario para volver a recorrer los viejos caminos literarios y reflexionar sobre el actual panorama de llaneza sin sobresaltos. Siempre he defendido que la literatura debe tener cierto grado de insolencia en el aspecto de no dejar indiferente al lector y Theodoro consigue su propósito a lo largo de cada palabra que, encadenada a otras, forma frases que a su vez forman líneas hasta completar un texto lleno de contenidos metafóricos que a su vez nos conducen a un paisaje literario real.
Hoy más que nunca necesitamos voces potentes y Theodoro Elssaca es una de esas voces necesarias, especialmente en Chile.

Jesús De Castro

Jesús De Castro es un escritor español y director de contenidos
de la revista y editorial Aquarellen

Contrapunto magistral
Celebración del instante 365+1 Haiku
versus Huésped del aire – Visiones desde la pandemia

He disfrutado en el contrapunto poético de las obras de Elssaca: primero su reciente libro Celebración del instante-365+1 Haiku (Ediciones UC, 2018), nos conecta con el Oriente místico y su poesía breve, en la síntesis del Haiku, que incursiona de manera espléndida en la cotidianeidad y en la naturaleza con sus ciclos.
Por otra parte, Huésped del aire – Visiones desde la pandemia (HB Editores, 2021), es el testimonio que refleja el universo cultural de sus lecturas, reflexiones y pensamientos que conecta con lucidez y soberbia a la filosofía, el arte, la antropología, experiencias que comparte y vitalizan. Más aún, son vivencias y evocaciones que nos ayudan a seguir adelante en esta nueva realidad impuesta por un fatídico virus que se va llevando a tantos amigos.
A través de más de doscientas páginas escritas en prosa poética, con espíritu holístico, intervenidas por nueve poemas que interpretan las temáticas del Eros y Tánatos, la ecología y la encrucijada del “ser y tiempo”, para citar a Heidegger, se permite relacionar la situación dramática de las partidas sin posibilidad de despedirse, sin la mano, el abrazo, ni la presencia, que afectan nuestras emociones en lo profundo de la existencia, con un surrealismo inexplicable que se entronca con su encuentro con Dalí en el Pompidou, en una secuencia de episodios rapsódicos donde también aparecen Bretón y Max Ernst, en la creación poética del “cadáver exquisito”.
Gran testimonio recorriendo el París de los años ochenta, para entrar al capítulo de los “Cafés y bares literarios”, con Armando Uribe, Cortázar, Marta Colvin o Raúl Ruíz, en lugares impregnados de fábula, que van preparando la entrada al tercer capítulo referido a los autores muertos durante la pandemia, entre ellos el amigo Premio Nacional Efraín Barquero, Matías Rafide (ambos poetas y diplomáticos) y luego continúa con las semblanzas de Pablo Guíñez, autor de Fundación de la aguas, el novelista Luis Sepúlveda, el dramaturgo Fernando Cuadra, y poetas como Óscar Aguilera y Paulo de Jolly. Cito: “Se nos van los amigos igual que lágrimas en la lluvia. El obituario crece sin despedidas. Sin laureles ni epitafios, mientras los crematorios funcionan al límite y no dejan de incinerar cuerpos que se hacen humo, hasta la última neurona y recuerdo”.
Y me permito el contrapunto con su Celebración del instante, en la perfección arquitectónica del Haiku: Voces de barro / oleada imaginaria / pluralidad”. O en este otro: En penitencia / canto desalojado / poeta de errancias”. Que también se conecta con: “Exhumaciones / perennes y altas voces / de poetas muertos.
Muchas gracias, querido amigo Elssaca, nada más exacto y profundo que la palabra en el momento urgente, necesario, imprescindible, potenciada por tu dedicatoria caligramática, cuántica-poética-gráfica-universal en forma de turbina cósmica. Mis sentimientos de admiración a tu prosa y poesía compartida en Huésped del aire, en este contrapunto personal que me he permitido realizar recordando los Haiku de Celebración del instante.
Por cierto, distintos tiempos y estética, pero son obras unidas por la temática existencial que transcurre en el fino límite del presente que vivimos, los recuerdos, la proyección al futuro, la muerte y sus misterios, que se conectan en la sutileza de la PALABRA como un necesario alimento del alma.

Jorge Salomó
otoño de 2021

Jorge Salomó es ensayista, crítico de literatura y arte,
director Corporación Cultural de Viña del Mar


Huésped del aire
Literatura colmada de imágenes

obra de Theodoro Elssaca

Ha llegado a mis manos este nuevo libro de mi amigo Theodoro Elssaca y no pude parar de leerlo.
Me apasionó su pluma directa y emotiva acerca de nuestros autores que se está llevando la pandemia.
Notable su episodio dedicado a Van Gogh y su obra Los comedores de patatas, frugalidad que relaciona con las ollas comunes donde le otorga dignidad a la pobreza. Elssaca lo vivencia al punto de convivir con los austeros comensales, al interior del cuadro, seguido de su poema “El silencio del pan”, del que cito: Repartiremos el pan en silencio… el cuchillo hundirá su frío / en el trigo tibio / en la blanca harina / te sentarás a mi lado / repartiremos el pan / en silencio.
Ya en libros anteriores relacionó paisajes y situaciones con Botticelli, Tiziano, Rembrandt, Hieronymus Bosch o Constable. Ahora en Huésped del aire, lo hace con Goya y las apariciones de los murciélagos que pueblan sus cuadros de aquelarres; las ciudades vacías como en las pinturas de Giorgio de Quirico; la mano de Da Vinci que sitúa surgiendo desde el Walhalla poético. Así también encontraremos las referencias cinematográficas de Pier Paolo Pasolini o Fassbinder, siempre en directa relación con sus Visiones desde la pandemia.
En el episodio “Cambio mis sombreros”, enloquecido de cuarentena, entra en un estado de teatralidad que nos arrastra al imaginario de mundos paralelos, donde emergen los amigos muertos, cito: mis muertos circulares del más allá y del más acá no necesitan tocar a la puerta, atraviesan las paredes… con entusiasmo beben mi vino hasta el amanecer.
Esta es la segunda obra escrita y publicada por Elssaca durante la pandemia. Frutos de una creación auténtica, realizada en la soledad y silencio del encierro, como un monje anacoreta Zen. Cabe recordar que Shakespeare comenzó su vida en el apogeo del primer gran brote isabelino en 1564, y también escribió durante otras severas pandemias algunas de sus mejores obras, fueron años en que los teatros de Londres permanecieron cerrados y el bardo de Stratford-upon-Avon itineró por Inglaterra. Escribió Rey Lear y La tragedia de Macbeth cuando estaba en cuarentena por la peste bubónica, mientras suspendía sus sueños y proyectos. Igual que hoy, los teatros y cafés permanecen cerrados y Theodoro Elssaca nos muestra con lenguaje crudo y a ratos con tintes de nostalgia o sarcasmo el dolor que ello significa, cuando sabemos que parte de nuestra identidad surge del dialogo y convivencia en el encuentro con los otros, situación imposible en los tiempos de la peste.
Literatura elssaquiana colmada de imágenes, pintura, cine, teatro, que confluyen con fuerza y sentido en una obra en la que se agradece la exquisita pulcritud en la sintaxis, la coherencia y la semántica que expresan con fuerza inusitada la circunstancia que la humanidad padece hoy. Contenido siempre atravesado de manera sorprendente con un tejido denso de historias y referencias que lo elevan a una especie de hiper texto, logrando conexiones tan oportunas que parecieran ir abriendo otras ventanas.
Ocasión para señalar que además este es el único libro publicado hasta ahora que hace un homenaje a los autores muertos durante esta pandemia, con semblanzas y anécdotas desconocidas que hacen de este un manifiesto imperdible.

Pedro Olivares Torruela
Santiago de Chile, otoño 2021


Pedro Olivares Torruela es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

Theodoro Elssaca presenta y declama el poema Geometría de las palabras

Video promocional de Huésped del aire:



Radio Touch TV, Traficantes de Cultura, Mundo Películas y The LIBRO SHOW.

Para conocer más sobre el autor visite: http://www.elssaca.cl/

Huésped del aire, visiones desde la pandemia puede ser adquirido en: https://www.lakomuna.cl/tienda/product/3331_huesped-del-aire

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