HUMBERTO MATURANA, UN PENSADOR FUNDAMENTAL

El jueves 6 de mayo de 2021, Humberto Maturana el destacado escritor, filósofo y biológo chileno y Premio Nacional de Ciencias en 1994, murió a los 92 años debido a causas naturales. La noticia impactó al mundo científico y a los seguidores de su notable obra. Humberto Maturana es considerado como uno de los científicos nacionales más influyentes a nivel mundial. Un hito en su obra fue acuñar el concepto de autopoiesis en 1969, un concepto que desarrolló junto al biólogo Francisco Varela en 1972, publicado por primera vez en su libro «De Máquinas y Seres Vivos», obteniendo así, reconocimiento internacional.
Sentó las bases de la «biología del conocer», disciplina que explica el modo de operar de los seres vivos en sistemas cerrados y determinados en su estructura.
Aunque no llegó a titularse, estudió en la facultad de Medicina de la Universidad de Chile obteniendo sólida base científica, con la cual, en 1958 recibió el Doctorado en Biología de la Universidad de Harvard. En 1978 también fue postulado para el Nobel de Medicina y Fisiología junto al científico Jerome Lettvin del Instituto Tecnológico de Massachusetts, por un trabajo en conjunto.
La obra de Maturana deja un precedente fundamental entre los pensadores chilenos y necesario de divulgar en el ámbito educacional, como testimonia el trabajo realizado por el ex alumno Ignacio Cerda del Colegio Internacional de Valparaíso, a solicitud de la clase de filosofía dictada por el profesor y poeta Juan Antonio Huesbe.

Su partida es sentida de modo transversal en la sociedad chilena.

Portada de una edición. Para mayor información de la misma:
https://es.slideshare.net/Longsthride/de-maquinas-y-seres-vivos-maturana-y-varela-1973

ACERCA DE HUMBERTO MATURANA

“Humberto Maturana es sin duda el emblema de la biología chilena, oriundo de clase media baja, logró estudiar en Inglaterra, en donde se desarrolló como estudiante de anatomía y neurofisiología. Posterior a eso trabajó en su doctorado, el cual, fue desarrollado en la Universidad de Harvard. Sus obras lo han llevado a ser no sólo categórico en ámbitos científicos, sino que, se ha convertido en una figura a consultar sobre política, filosofía, educación, etc.
Su trabajo en la descripción del ser y como se desenvuelve en su medio en ámbitos biológicos, psicológicos y morales. Lo ha llevado a ser llamado por diversos estudiosos y académicos como el pionero en establecer una inteligencia emocional vinculada a la biología, definiendo así la “maquina biológica que somos”, ya que ha sido capaz de enlazar los términos biológicos, filosóficos y psicológicos en su obra de manera homogénea, haciéndonos recordar la esencia de la filosofía como madre de todas las ciencias, retomando las raíces de la Filosofía clásica, donde se aspiraba a una búsqueda del conocimiento en la mayor cantidad de parámetros posibles, como lo son la matemática, biología, filosofía, política, física, química, ética, estética y metafísica”.

Resumen de los sucesos a lo largo de su vida:
Nació el 14 de septiembre de 1928 en Santiago.
Estudió en el Liceo Manuel de Salas y en 1950 ingresó a a Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. En 1954 se trasladó al University College London para estudiar anatomía y neurofisiología, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller. En 1958 obtuvo el Doctorado en Biología de la Universidad Harvard, en Estados Unidos con una tesis sobre la estructura del nervio óptico en la rana «The fine structure of the optic nerve and tectum of Anurans. An electron microscope study»
Entre 1958 y 1960 se desempeñó como investigador asociado en el Departamento de Ingeniería Eléctrica del Massachussets Institute of Technology. En donde prolongó sus trabajos sobre anatomía y neurofisiología de la visión animal junto a Jerome Lettvin. A raíz de dicha investigación, ambos fueron postulados como candidatos al Premio Nobel de Medicina y Fisiología.
En 1960 volvió a Chile para desempeñarse como ayudante segundo en la cátedra de Biología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, al tiempo que investiga en los sistemas biológico perceptivos de distintos animales y el procesamiento de la información en el cerebro. «La biología y la neurofisiología de los procesos cognitivos».
En 1965, crea el Instituto de Ciencias y la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Junto con un antiguo alumno y discípulo, el también chileno Francisco Varela, también publica «De máquinas y seres vivos» (1972) y «El árbol del conocimiento» (1984), en los que dan a conocer el concepto de «autopoiesis» aplicado a los seres vivos.
En Santiago crea el Laboratorio de Epistemología Experimental, destruido en 2006 por un incendio. En 2000, funda, junto a Ximena Dávila Yáñez el Instituto de Formación Matríztica, dedicado al análisis de la dinámica de la Matriz Biológica de la Existencia Humana.

Maturana fue criado por su madre, Olga Romesín, asistente social de un policlínico de Santiago de Chile, quién se separó de su marido cuando Humberto tenía uno o dos años de edad. Su madre le enseñó desde muy pequeño a lavar, cocinar y tejer, tareas por aquellos años consideradas para mujeres. El interés de Maturana por la biología y el origen de los seres vivos se manifestó desde muy pequeño. A sus 11 años de edad, luego de fallecer su abuela, su madre dejó de llevarlos a él y a su hermano a misa, y les enseñó sobre los matices entre el bien y el mal, así como de la inexistencia del pecado original. Por aquella misma época, acompañó a su madre a una visita domiciliaria al barrio Punta de Rieles, en Macul, donde vio la pobreza extrema padecida por una mujer y un niño menor que él. Desde entonces según él, dejó de creer en Dios.
El futuro científico estudió su educación secundaria en el Liceo Manuel de Salas. Su infancia fue solitaria. Su madre trabajaba y su padre era una figura ausente. A los 12 años de edad enfermó de tuberculosis pulmonar, razón por la cual estuvo tres años en reposo y otros dos años hospitalizado. Maturana aprovechó su tiempo disponible para leer libros de alto peso filosófico e intelectual, pese a que debía mantener reposo y por ello le estaba prohibido leer. El joven Maturana, como juego y como forma de enfrentar esta grave enfermedad, mientras estuvo alrededor de un año hospitalizado en el Hospital Salvador, le pidió a los médicos del recinto que ya no le llamaran Humberto, sino «señor Irigoitía». De forma análoga, más tarde estuvo hospitalizado en el Sanatorio de Putaendo, donde inspirado en el Génesis, pidió que lo llamaran Tubalcaín, como el personaje bíblico descendiente de Caín. De esta forma, pensaba, el enfermo no era él, sino los personajes que iba creando.
Finalmente, consiguió salvarse de la tuberculosis justo al comenzar sus estudios de Medicina, gracias a la estreptomicina, primer antibiótico recientemente creado para combatir dicha enfermedad.
En 1955 y con 27 años de edad, tuvo con su primera esposa, Maruja, y al primero de sus dos hijos.
Con Maruja, por entonces estudiante de Medicina, estuvo casado durante 20 años. La ausencia de un padre para Humberto le significó a éste improvisar en su propio rol de padre, el cual tuvo que mediar con su exigente demanda académica. Como resultado, diría más tarde, el científico no pudo estar tan presente en la infancia de sus hijos como hubiese querido.
En 2013 falleció Beatriz Genzsch, quien fuera su compañera durante 35 años. Esta pérdida le resultó difícil aceptar. El largo duelo lo pasó en su parcela de Lo Cañas, acompañado de su amiga y colaboradora Ximena Dávila.

Ignacio Cerda, Colegio Internacional