N.O.C. El Nuevo Orden Ciudadano

Lectura de la editorial en voz su autor el poeta Cristian Belmar Gallardo:

Un virus se suma a las fuerzas que nos acechan y azotan, la ecología vuelve a ser la madre de la economía Su irrefutable dominio del conocimiento esencial, deshace la teoría del discurso de control total que han ejercido la política y la administración pública. La política hoy desluce su cínica ornamentación, la que ha sido desvencijada en el mundo entero a fuerza de movimientos sociales. Por otro lado, la administración pública ha demostrado con creces su ignorancia y negligente manejo de los recursos más relevantes de la nación: los humanos y los naturales. Cae de rodillas el entendimiento del desarrollo humano a través del sólo control del dinero y los materiales.

La teoría de las cosas siempre ha sido instalada con brutalidad con el fin de controlar el derecho de las personas. Chile es un caso paradigmático de ello. Hemos sido la nación ratón de laboratorio de una clase social abusiva insensible y codiciosa, que instaló una cultura basada en una supuesta libre competencia, y en base al posicionamiento de una pobre pero peligrosa disquisición filosófica sobre la libertad, asociando esta última, sólo al desarrollo del comercio de bienes y servicios, generando así, una política pública en la que el manejo de los números es considerado como el entendimiento real y profundo del desarrollo. La profunda ignorancia de este sector, obvia que la cultura es sostenida por raíces mucho más poderosas que los caudales de dinero más pródigos y que la interpretación estadística sociocultural cómo método de gobernabilidad. Las fuerzas reales, cualitativas y profundas del oikos cultural muchas veces duermen por décadas, pero siempre llega el momento en que cobran la relevancia y alcanzan el lugar que tienen y merecen. Así, la solidaridad, la colaboración, la conciencia comunitaria, la espiritualidad y la unión con lo natural, entre otros sentimientos de raíz humana vuelven a florecer, a menudo convocados por el dolor de resistir la injusticia. Ya lo sabemos, o deseamos, no hay mal que por bien no venga, la herida enseña, el dolor es un maestro implacable.

Hoy es el tiempo de abrazarnos al amor planetario y humano, y permitir que los pináculos del pensamiento y del obrar humano vuelvan a ser coronados: “La ciencia y el arte”, son dos cimas a las que debemos observar y por las cuáles debemos ascender, y liberarnos así, del cadalso en que la política y la administración pública nos han sostenido como ciudadanía-cliente, bajo el discurseo metodológico y pseudocientífico de redes nepóticas imantadas al poder. Sus discursos sobre el bien común ya no son creíbles, ni deseables. Cualquier discurso de reivindicación sobre la ética profunda de la clase dominante carece de praxis respaldable, no es posible defender el vertedero en el que la sociedad chilena ha sido dispuesta. Ningún modelo, ni ideología, justifica el sufrimiento de un pueblo sobreviviendo sin derechos básicos garantizados, de una educación, seguridad social y salud pública saqueada, sostenido en una pobreza rodeada de cosas, pero profundamente triste.

Hemos sido ratones de laboratorio del fallido intento de la teoría de las cosas, y hoy, es el momento de las teorías ecológicas y espirituales En Chile hay dinero para los negocios, pero no para la creación de un libro, de un disco, de una obra de la plástica, de la rítmica, o de la literatura. Miserables y escasos fondos concursables para la cultura y la ciencia, dan cuenta de la ausencia de una política cultural profunda y sustentable, develando la ignorancia, desprecio y desdén de la clase político-económica dominante por sus artistas y científicos, y de las profundas verdades que tras ellos subyacen. Más aún, la ausencia de un líder político profundo, culto y respetado es la raya para la suma, del descalabro y descomposición que el modelo económico impuesto ha generado en nuestro país. Pero hoy, el microcosmos se hace presente, un virus desnuda el fraccionamiento intelectual y moral entre la ciudadanía común y corriente y la clase dominante. Por otro lado, los despreciados “números ciudadanos” se han unido, y pequeñas pero múltiples hordas de humanos-chilenos-conscientes siniestran los cerrados cajones de la verdad. Se abren investigaciones para conocer la verdad del socavón socioeconómico y cultural del cual hemos sido víctimas. Esa verdad dolorosa pero necesaria, impulsa los pañuelos, los brazos, las nuevas mentes, las marchas, la inquietud y respuesta activa de la ciudadanía. Somos el nuevo flujo de subjetividades privatizadas que reconocen su raíz en la naturaleza y la comunidad. Sólo el espíritu de nación-comunidad y nuevas políticas públicas de apoyo, a lo que llamo el NOC-Nuevo Orden Ciudadano pueden ayudarnos a salir de esta crisis. El N.O.C es la nueva rearticulación humana a través de nuevos medios de comunicación y administración de la información, más allá de los procesos institucionales de participación establecidos. Una nueva capa de observancia, de control y participación humana aparece, abatiendo la discriminación de género, edad, posición, condición, sexualidad, raza, religión, localización, e incluso temporalidad. Un nuevo motor controlado por grandes procesadores de información, manejados por empresas y gobiernos, sin embargo, que día a día favorece el desarrollo de innovación en nuevos softwares, hardwares y nuevos sistemas energéticos para su acceso y desarrollo. Una revolución cuya velocidad de adaptación temporal es cada vez menor, pero cuyo impacto se hace cada vez más relevante en el tiempo.

Son muchos los caminos necesarios de recorrer para intentar avanzar hacia un N.O.C que favorezca el desarrollo de nuevas formas de gobernanza orientadas al bien común, el camino será largo y complejo, pues el poder establecido que ha operado sin contrapeso, será una férrea oposición, sin embargo las cartas están echadas, estamos en medio de la quinta revolución industrial, en medio de los concebidos y complejos aspectos que esta conlleva, casi todos basados en el cada vez más veloz desarrollo tecnológico y la transformación cultural asociada a él. Respecto a esto último, creo que el aspecto menos relevado, será uno de los más importantes, y este es la creación de nuevas gobernanzas de carácter territorial y funcional, cuyos desarrollos serán multiversales, multiterritoriales, así como también multifuncionales. La aparición activa de gobernanzas en base a tendencias, arraigos e intereses, entre otros, operarán con distintos niveles de visibilidad y actividad, y terminarán por imponer sistemas de participación, comunicación y control aún insospechados. Chile sólo como consumidor de tecnología, no tendrá otra oportunidad que la de adaptarse a un flujo gigantesco de fuerzas público privadas que luchan y lucharán por prevalecer.

Desde este lado del planeta la adaptación requiere de nuevas teorías y nuevos líderes, y en mi opinión en un urgente y prioritario incentivo a las ciencias y las artes, como dos faros que iluminen los caminos, senderos o huellas que deberemos recorrer para enfrentar y superar esta crisis humanitaria, crisis gubernamental, crisis de representatividad, crisis económica, crisis espiritual,crisis climática, crisis sanitaria, crisis comunicacional, crisis pluriversal. Hoy que el planeta vibra en transdisciplina, el gobierno y el estado chileno aún fraccionan su accionar en Ministerios con nombres que son desaciertos, atomizando y dividiendo la función del estado en restrictivos dominios de entendimiento, en asignaciones presupuestarias desequilibradas, sistemas de auditoría y control deficientes y en la vieja lógica de planeamiento por niveles, sin embargo, la teoría que oscurece sus acciones es siempre sólo una: La administración del dinero. Aun así, su ejecución del presupuesto nacional es de dudosa eficiencia y eficacia, no sostienen el tronco ideológico de sus propias prioridades y principios rectores. No hacen ni siquiera bien, lo que dicen que hacen, a excepción del crecimiento sostenido de sus bolsillos. Por otro lado, la minuciosa y planeada generación de una plataforma de entramados legales que favorecen a determinados grupos económicos y sectores de la economía, un tinglado institucional y administrativo tramposo, en que no existe la real libre competencia, que desgracia a los medianos y pequeños emprendedores y a las familias chilenas comunes, termina por consolidar un estado fallido y a gobiernos que actúan como un “cartel”, por acción y por omisión, perpetrando finalmente un asalto a constitución armada a la nación.

La economía es un bello hacer que ha sido coaptado por un osado grupo de delincuentes, pseudocientíficos con nombres y apellidos, de personas y escuelas de pensamientos, cuyos fines no son otros que capturar un jugoso botín; La ciudadanía y el territorio chileno y planetario. Entonces nuestra ciudadanía adormecida en el consumo y un territorio nacional desamparado de protecciones de estado son presas fáciles. Su fin, es extraer la riqueza del trabajo de los chilenos, su capacidad de compra y su capacidad de ahorro y de adueñarse de malhabida forma de los recursos territoriales de todos los chilenos. Claro, todo esto, de forma hábil y basada en el control de las necesidades y satisfactores, la promoción del amor a las cosas, la competencia, el individualismo, el sostenimiento de redes de poder, el control de las armas y de las leyes. Así es, que nos llegaron a convencer que no teníamos capacidad de ahorro, por lo que debíamos privarnos de emprender o de mejorar nuestro acceso a bienes y servicios, o que debíamos hacerlo comprando a crédito, mientras con nuestros ahorros previsionales los grupos de poder desarrollan lucrativos negocios, en área del comercio, de la industria, de la salud y de la educación, para vendernos a nosotros mismos sus productos y servicios con intereses impagables, transfiriendo hacia ellos las ganancias a manos llenas, y a nosotros sueldos y pensiones miserables.

En nuestro país, toda la clase política sin excepción, observó complaciente y participativamente durante décadas, el uso indiscriminado y delictual del ahorro de los trabajadores por parte de grupos que hoy ostentan títulos en rankings mundiales de fortuna, mientras un avaro cuenta-gotas mensual cala insolentemente sobre la pobreza indigna de nuestros viejos más pobres. La clase económica y política dominante utilizando nuestros propios recursos, transformó los derechos de educación y salud en bienes mercantiles, a los que la clase baja y la clase media no pueden acceder, pues la calidad de educarse bien o de acceder a buena salud es un lujo, que sólo pueden pagar muy pocos. ¡Ese es el botín de Chile! Hoy, bajo pandemia ecológica, sólo esos ahorros previsionales nos han permitido sostener la vida en sociedad, sin embargo hoy, una casta político económica violenta y avara, defiende su botín con un novedoso interés por la pensión de los chilenos: no quieren entregar nuestro dinero pues afectarán nuestras pensiones. Su descaro es tal, que aún no logran aceptar que ya hemos comprendido los mecanismos de su modelo en debacle, fundado en la apropiación indebida y en la defensa de sostener lo ajeno. Sus bolsillos no les dejan ver que millones y millones de ciudadanos han despertado y se encuentran en plena acción de defensa de la dignidad de su propio ser y del ser ciudadano chileno.

Ya nadie quiere más retiros de sus fondos previsionales, queremos todo nuestro dinero.

Un sistema previsional en tiempos del N.O.C, demanda una nueva participación con nuevos enfoques económicos, no sólo de administración del flujo de dineros. Queremos en primer lugar disponer de nuestro dinero, y luego decidir dónde, cuándo y cómo será invertido.

Hoy el N.O.C genera demandas complejas de manejar para el poder establecido, sin embargo, el deficiente liderazgo gubernamental, su retrógrado entendimiento de la gobernanza, y la desconfianza ciudadana en la clase política, por ellos mismos generada, hace que dos trenes de carga choquen de frente, El alarido de la energía trepidante de la conciencia ciudadana carga millones de vagones con el peso de las miserias, deseos no cumplidos, engaños, muertos y la esperanza de cambiarlo todo y a todos. Nada detiene a un pueblo valiente. Millones de mosquitos giran en torno a los títeres del poder, un grupo de pocas manos mueve las cuerdas y los lacayos brindan su ridículo baile. Creen aún que son capaces de sostener sus posturas infames y despiadadas. Es hora de los nuevos videntes, de los científicos que deben enfrentar la reconstrucción en medio de las condiciones ambientales del cambio climático imperante y aún en desarrollo. Es hora de los artistas, cuya belleza y espejos enrostren e iluminen estos tránsitos que son dolorosos pero necesarios. Chile despertó de un largo letargo.

El N.O.C convoca a la historia y abre las cárceles para acoger a los torcidos hijos que sostuvieron el daño al pueblo.

La emoción ilumina los rieles. No hay miedo en las postrimerías de este imperio que cae. Puedo leer la historia con los nombres de los infelices, aquellos que impostan la risa, y sus cabezas sudan y giran y giran en la almohada de sus miedos. Sus rostros, nombres y apellidos avergonzarán a sus acomodados retoños, y su mal ejemplo, iluminará el camino de las nuevas generaciones.

La dictadura civil de Chile ha llegado a la estación del N.O.C. Su tren se detiene. Jaque Mate!

No hay populismo en la justicia verdadera. La guillotina moral ilumina la moneda y sus retropasajeros, aquellos cuya indeleble huella desgastó su cara y sello. Un tren repleto de almas va al encuentro de la estación, viaja a la velocidad de la inquietud verdadera, justa y ecuánime. El microcosmos de almas se transmuta en pueblo consciente, brilla en nuestras venas la sangre de una generación valiente y lúcida.

Los hijos perturbados lo saben pero no lo entienden y por ello aún no lo creen, su fe, va abrazada al control. Insisten en alinear sus cálculos y esfuerzos codiciosos al control de las masas. Su presencia contamina nuestro presente. No son capaces de reconocer la interrelación virtuosa del equilibrio entre seres y ecosistemas, la teoría de la versatilidad llegó al pueblo, es hora de ampliar el nicho de nuestra participación y de nuestras aspiraciones. Una clase acomodada ofensiva y poco culta, eleva aún sus banderas, luce sus cosas y el halo de su avaricia agita argumentos entre las redes políticas económicas e inmorales que han logrado tejer en todos los niveles sociales, esos mismos que en su momento, más temprano que tarde, jugarán a lo Fouché, y pasarán a la vereda del frente. Pregonan: “Dejemos que las instituciones funcionen”.

Pregono:  Arriba los artistas!

 Arriba la música  a incendiar el pentagrama con adagios que curen y squerzos que incendien  Es hora del baile!

Los pintores y pintoras pincelen!   Tracen la ira y desdibujen la rabia con veladuras sabias que cambien la bandera y el paisaje

Arriba la danza y su belleza gestual   que ilumina el corazón de las sombras y el silencio    Su flor va en la cresta de la ola   Es hora del baile!

Arriba la literatura que luce verdades aguzadas  que valen revoluciones y pequeñas majestuosas gasas que protegen al pueblo de nuevas infecciones

Arriba el teatro  y su juego en serio y verdadero

Arriba los escultores   cuyas gubias rehacen la silueta de Chile

Arriba los científicos que ayuden a sustentar el ecosistema planetario Arriba los niños  y su entendimiento espléndido   Sus risas son el Sol de Chile

Arriba de las nubes puedo oler los nuevos tiempos    

La claridad    la fuerza  la rabia y  la decisión son el ahorro de Chile

Le canto a los verbos verdades   no a adjetivos incalificables

A los números con nombres y apellidos me sumo    todos juntos somos un gigante

El microcosmos se hace presente

Oikos logos    la vacuna  es la verdad      El poder viaja en pixeles

La ignorancia contamina la imaginación

Esta locomotora arde     camino a la roca que taponea el presente.

Cristian Belmar Gallardo

Imágenes: Gonzalo Ilabaca